domingo, noviembre 06, 2005



NEóN DE mADRUGADA

Aún existen neones azules que encienden de madrugada,
y palpitan como polillas ebrias al romper el alba.

Aspiro un leve aroma a mañana boreal,
mezclado con ese extraño tufo a vodka y tabaco
que emana hacia la muerte de la noche,
hacia una migraña soberana.

Veo cómo se desarrollan mis pies descalzos sobre un pavimento aún frío,
entre miradas grotescas y vociferaciones enfermizas.

La risa ruge esta vez, se desplaza y brota,
pero no soy yo el que ríe,
sino mis ojos transfigurados en un carnaval fluorescente.

No pienso en nada particular, sólo soy yo y mi humanidad vociferante,
clamando por una atmósfera sutil donde dejarme caer
cuando el neón deje de aletear.

La calle ya dejó de rugir y mi sombra se estira
como un flamenco devorando estrellas;
y se desdobla como una jirafa infartada.

...Dicen que hay neones azules que prenden de madrugada, y yo los he visto
brotar en los parques...

Patricio Bravo. S.