
NEóN DE mADRUGADA
Aún existen neones azules que encienden de madrugada,
y palpitan como polillas ebrias al romper el alba.
Aspiro un leve aroma a mañana boreal,
mezclado con ese extraño tufo a vodka y tabaco
que emana hacia la muerte de la noche,
hacia una migraña soberana.
Veo cómo se desarrollan mis pies descalzos sobre un pavimento aún frío,
entre miradas grotescas y vociferaciones enfermizas.
La risa ruge esta vez, se desplaza y brota,
Veo cómo se desarrollan mis pies descalzos sobre un pavimento aún frío,
entre miradas grotescas y vociferaciones enfermizas.
La risa ruge esta vez, se desplaza y brota,
pero no soy yo el que ríe,
sino mis ojos transfigurados en un carnaval fluorescente.
No pienso en nada particular, sólo soy yo y mi humanidad vociferante,
clamando por una atmósfera sutil donde dejarme caer
sino mis ojos transfigurados en un carnaval fluorescente.
No pienso en nada particular, sólo soy yo y mi humanidad vociferante,
clamando por una atmósfera sutil donde dejarme caer
cuando el neón deje de aletear.
La calle ya dejó de rugir y mi sombra se estira
como un flamenco devorando estrellas;
y se desdobla como una jirafa infartada.
...Dicen que hay neones azules que prenden de madrugada, y yo los he visto
brotar en los parques...
Patricio Bravo. S.
La calle ya dejó de rugir y mi sombra se estira
como un flamenco devorando estrellas;
y se desdobla como una jirafa infartada.
...Dicen que hay neones azules que prenden de madrugada, y yo los he visto
brotar en los parques...
Patricio Bravo. S.

